sábado, 20 de marzo de 2010

Keep Walking...

           Caminar...por todos los caminos posibles y sin fronteras ... como sinonimo de libertad ....pareciera ser sinonimo de aprender ...
Me encanta caminar porque puedo pensar, reflexionar, meditar, sentirme positiva  y hasta tomar decisiones en libertad, tengo la sensacion  que caminar es como la vida, vamos por caminos desconocidos y al principio con temor, porque podriamos encontrar algo que no precisamente agradable: un perro iracundo, con alguna rata, ardilla, con una enorme piedra que obligue bajar la vereda y arriesgar el pellejo en plena via, muchas veces el camino seguro termina y te ves en la necesidad de cruzar una gran bulliciosa avenida que puede estar con mucho trafico poca senalizacion de transito o con mucha  gente, o con mucha gente que al menos parecia peligrosa poco amigable, otras veces el camino esta vacio y silencioso, tanto que asusta, pero en realidad el miedo no es causado por el panorama, ni los pormenores el miedo es la causa de todo aquello que desconocemos y la preocupacion de como reaccionaremos ante ello.
Una vez comenzada la aventura no puedo parar por que simplemente ya estoy  on the road  y no queda otra que seguir, de seguro hay recompensas al terminar el camino, pero lo largo del camino y todo lo que experimento atraves de el es lo que importa .....
Una de las cosas que mas me gusta hacer es caminar, siempre lo hice, siempre encontre el tiempo y las ganas o mas bien el pretexto, tanto como pueda aguantar el cuerpo.
           Lo primero que aprendi a hacer es caminar apenas a los 11 meses de edad, luego creo que me converti en un dolor de cabeza y de espalda para mis padres, no me acuerdo, pero tengo la impresion de que neceitaba independencia y desde entonces mis ansias por 'llegar' es siempre  satisfecha por mies pies. 
           Solia caminar hacia la ofi todos los dias de Miraflores al centro de la ciudad cerca a 20 minutos y lo hacia hasta cuatro veces al dia! tiempo despues cuando mi rumbo cambio hacia el norte caminaba cerca de tres horas todos los dias donde empezaba por Fullerton con objetivo Placentia (otro barrio vecino), en Estados Unidos hay muy poca gente que camina y mucho menos en California donde 17 millones de personas consideran a su auto como la protesis que  remplaza a sus piernas, ademas las cuadras son enormes y mayormente solitarias, pues yo lo hacia, en la soledad de mis caminatas aprendi mucho, aqui y alla... el camino siempre fue un constante desafio, pero aprendi que lo mas lindo de caminar nunca fue la meta o el lugar donde queria llegar (aunque me sentia complacida de llegar a la ofi o a Palcentia) aprendi que cada paso que daba me llevaba a un lugar diferente, muchas veces peligroso, veia lugares hermosos, sentia la brisa tibia de la tarde, la naturaleza mezclada con el asfalto, el cansancio y la satisfaccion de saber que estaba ahi ... comprendi entonces que lo que importa no es el destino sino el camino.    

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